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7 de noviembre de 2018
Nota de prensa de la Plataforma andaluza contra las bases, 7 de noviembre de 2018.

Sobre el Foro España-EÉUÚ que tendrá lugar en Jerez los días 9 y 10 de noviembre de 2018.

Ante el Foro España-Estados Unidos que va a tener lugar en Jerez los días 9 y 10 de noviembre, los abajo firmantes queremos manifestar lo siguiente:
--Es muy triste analizar las relaciones actuales entre España y Estados Unidos, ya sean económicas, culturales o de cualquier tipo, teniendo en cuenta el contexto actual. Según los organizadores del Foro, la presidencia de Donald Trump no interfiere para nada en el encuentro. Es difícil afirmar esto cuando el sector olivarero perderá unos 70 millones de euros debido al veto de Trump, interesado solo en acuerdos económicos que beneficien a los más ricos y se olviden de todos los empobrecidos a causa de esas mismas políticas. Un presidente que pretende que España emplee el 2% del PIB en gasto militar, es decir, más del doble de lo que gasta en la actualidad, mientras se mantienen gravísimos recortes en sectores como la educación, la sanidad o los servicios sociales. Esto sin duda hará las delicias de los fabricantes y comerciantes de armamento, pero no contentará a la ciudadanía preocupada por sus derechos sociales y por los derechos humanos en general. Un presidente que emplea a miles de soldados para detener a hombres, mujeres y niños que huyen de la injusticia política o económica. Un presidente que demoniza a la inmigración en un país construido con emigrantes de todo el planeta. Que separa a madres y padres de sus hijos, y lleva a niños al desierto de Texas en condiciones infrahumanas...
--Los mismos que hablan de hermandad con los países de Latinoamérica y de nuestras especiales relaciones, callan ante el menosprecio del gigante del Norte. También nos enteramos de que EEUU vende armas a sus aliados saudíes usando al estado español como intermediario, en los mismos días en que se asesina y descuartiza a un periodista, se decapita a reos de muerte o se asesina a niños en Yemen.
--Se pretende que en este encuentro se hable de temas como la situación en África y el Mediterráneo (EEUU puede intervenir en estas regiones gracias a bases como las de Rota y Morón), de cómo gestionar ciudades de manera eficaz y evitar la contaminación (cuando Trump se niega a aceptar la realidad del cambio climático y a tomar ningún tipo de medidas para evitarlo), o del futuro de la educación y el empleo en relación con la inteligencia artificial. No conocemos el futuro, pero sí la realidad: Demasiada precariedad, paro, pobreza, miles de familias desahuciadas y sufriendo pobreza energética, una Andalucía rica pero empobrecida a pesar de tener dos enclaves básicos para los intereses geopolíticos de EEUU, Morón y Rota. Esta última, visita obligada de un Foro que no entiende las relaciones EEUU-España sin la OTAN y su estructura militar. A la fiesta no faltarán invitados como el ministro Borrell o Susana Díaz, que seguirá hablando de Cultura de Paz mientras parece apoyar una Andalucía militarizada y vinculada a la industria militar en lugar de buscar otras alternativas posibles.
--Este Foro oculta más de lo que muestra. En vez de empleo y educación basadas en la robótica, podrían hablar de negocios con raíz ética, ecológica, y de una educación no militarizada. Solo dos días después de acabar esta fiesta, el 12 de noviembre, empieza la Semana Mundial de Acción contra la Militarización de la Juventud. Una oportunidad para hablar en los centros docentes no solo de defensa militar, sino de defensa de todos los derechos sociales y de la necesidad de desmilitarizar las mentes y no seguir justificando las guerras con razones de ningún tipo.

Enlaces relacionados:
Asesinato de menores en Yemen.
https://www.elmundo.es/internacional/2017/10/06/59d77155e2704e62588b45b0.html
-Centro Delas: Gasto militar http://www.centredelas.org/ca/base-de-dades/industria-militar/mapa-interactiu-la-industria-militar-a-espanya
-Semana Internacional de Acción Contra la Militarización de la Juventud:
https://www.wri-irg.org/es/articulo/2018/quinta-semana-internacional-de-accion-contra-la-militarizacion-juvenil-12-al-18-de
-Utopía Contagiosa: Gasto militar
http://www.utopiacontagiosa.org/category/gasto-militar-2017/




5 de noviembre de 2018
Texto del cartel pegado por las calles en las vísperas de las elecciones de la Comuna de París (el ayuntamiento) del 25 de marzo de 1871.

El Comité Central de la Guardia Nacional de París se dirigía así a los parisienses en 1871.

« CIUDADANOS

Nuestra misión ha terminado: vamos a ceder el sitio en vuestro Ayuntamiento a los nuevos elegidos, a vuestros próximos representantes. Ayudados por vuestro patriotismo y vuestra abnegación hemos podido llevar a buen puerto la difícil empresa que nos habíais enconmedado. Gracias por vuestra ayuda constante ; la palabra solidaridad ha dejado de ser un nombre vano: la salud de la República está asegurada. Si nuestros consejos pudieran tener algún valor en vuestras resoluciones permitidnos, a vuestros mas decididos servidores, daros a conocer, antes del escrutinio, lo que esperamos de estas votaciones.


« Ciudadanos,

Tened siempre presente que los hombres que mejor os representarán son aquellos que escogeréis entre vosotros mismos, que comparten vuestras vivencias, y que sufren las mismas dificultades.
Desconfiad de los ambiciosos y de los recién llegados : tanto los unos como los otros sólo atienden sus propios intereses y terminan siempre por considerarse imprescindibles.
Desconfiad igualmente de los charlatanes, incapaces de pasar a la acción : sacrificarán todo por un buen discurso, por un efecto oratorio o una frase ingeniosa.
Evitad también los que la fortuna haya favorecido demasiado, pues es raro que quien posee una fortuna esté dispuesto a mirar al trabajador como a un hermano.
En fin, buscad gente de convicciones sinceras, hombres del pueblo, resueltos, activos, cabales y de una probada honradez.
Llevad vuestras preferencias a los que no mendiguen vuestros sufragios : el verdadero mérito es modesto, y es a los electores a quienes corresponde escoger sus hombres y no a aquellos de presentarse.
Estamos convencidos que si tenéis en cuenta estas observaciones habréis por fin inaugurado la verdadera representación popular, habréis encontrado mandatarios que no se considerarán nunca como vuestros amos.

El Comité Central de la Guardia Nacional



texto original:

Texte de l’affiche apposée avant l’élection de la Commune de Paris, 25 mars 1871.

« CITOYENS

Notre mission est terminée: nous allons céder la place dans votre Hôtel-de -Ville à vos nouveaux élus, à vos mandataires réguliers. Aidés par votre patriotisme et votre dévouement, nous avons pu mener à bonne fin l'œuvre difficile entreprise en votre nom. Merci de votre concours persévérant ; la solidarité n'est plus un vain mot : le salut de la République est assuré. Si nos conseils peuvent avoir quelque poids dans vos résolutions, permettez à vos plus zélés serviteurs de vous faire connaître, avant le scrutin, ce qu'ils attendent du vote aujourd'hui.

« Citoyens,

Ne perdez pas de vue que les hommes qui vous serviront le mieux sont ceux que vous choisirez parmi vous, vivant votre vie, souffrant des mêmes maux. Défiez-vous autant des ambitieux que des parvenus ; les uns comme les autres ne consultent que leur propre intérêt et finissent toujours par se considérer comme indispensables. Défiez-vous également des parleurs, incapables de passer à l’action ; ils sacrifieront tout à un beau discours, à un effet oratoire ou à mot spirituel. Evitez également ceux que la fortune a trop favorisés, car trop rarement celui qui possède la fortune est disposé à regarder le travailleur comme un frère. Enfin, cherchez des hommes aux convictions sincères, des hommes du peuple, résolus, actifs, ayant un sens droit et une honnêteté reconnue. Portez vos préférences sur ceux qui ne brigueront pas vos suffrages ; le véritable mérite est modeste, et c’est aux électeurs à choisir leurs hommes, et non à ceux-ci de se présenter. Citoyens, Nous sommes convaincus que si vous tenez compte de ces observations, vous aurez enfin inauguré la véritable représentation populaire, vous aurez trouvé des mandataires qui ne se considèrent jamais comme vos maîtres.

Le Comité Central de la Garde Nationale »



2 de noviembre de 2018
fuente: http://vientodejustocambio.blogspot.com/2018/11/70-anos-de-la-nakba-colonizacion-y_2.html

70 años de la Nakba. Colonización y apartheid en Palestina.
Rosario Granado Gallardo
Miembro de la Coordinadora Andalucía con Palestina. Visitó Palestina en el año 2003.


70 años después, los palestinos siguen siendo víctimas de una política de limpieza étnica. La ONU tachó al sionismo de movimiento racista.
En este año, que ya se va acercando a su final, se han cumplido los 70 años de la Nakba palestina. 70 años de la expulsión de su tierra de 700.000 palestinos que a manos del ejército sionista pasaron a convertirse en refugiados tras haber sido víctimas de la destrucción de sus pueblos, de las matanzas de sus familiares, del robo de sus tierras y de todas sus propiedades. Fue un hecho histórico que Israel celebra cada año, así nació su Estado, y que Palestina lamenta. Pero desgraciadamente es mucho más que una fecha a recordar en los libros de Historia. Porque la misma política que llevaron a cabo los judíos sionistas en el año 1948, es la que continúan ejerciendo hasta hoy; una política de limpieza étnica, suficientemente estudiada y documentada por muchos historiadores, entre ellos Illan Papé.
En el año 1975, la Resolución 3379 de las Naciones Unidas declaró el sionismo como racismo y lo asoció con el apartheid sudafricano. Estuvo vigente hasta el año 1991 en que se derogó por imposición de Israel como condición para acudir a la cumbre de Madrid.
Posteriormente relatores especiales de la ONU han elaborado numerosos informes que denuncian la política racista israelí. Y en el 2016, la Comisión Económica para Asia Occidental de la ONU declara a Israel como Sistema de Apartheid. En este informe, elaborado por Richard Falk y Vilma Tilly, se detallan con pruebas documentadas las distintas formas en que Israel ejerce su política de apartheid. Y el propio Parlamento israelí, por si alguien tenía duda, aprobó en el pasado mes de Julio una ley en la que se define como Estado judío.
La comunidad internacional ha permitido hasta ahora que Israel atropelle los derechos humanos en Palestina con total impunidad.
Esta política es denunciada además por activistas y defensores de los derechos humanos de todas las nacionalidades (también israelíes) que trabajan sobre el terreno y que nos dejan una ingente cantidad de imágenes y documentales, que son testimonio vivo de lo que allí está pasando.
Destacamos el documental del israelí Yoltan Feldman “The Lab. Vendedores de Armas,” o el del periodista francés Yvan Martinet “Gaza: Une jeunesse estropiée”.
Y ante esta situación nos preguntan en numerosas ocasiones: ¿por qué “la comunidad internacional”, conociendo la realidad, le permite todo a Israel? ¿Por qué para Israel no existe el Derecho Internacional, ni las Resoluciones de la ONU, ni la Declaración de los Derechos Humanos, ni existe el Tribunal de la Haya, ni los Convenios de Protección a la Infancia? ¿Por qué Israel puede destruir, robar, secuestrar o matar con total impunidad? Para entenderlo hay que tener en cuenta algunos datos: Primero. Palestina estuvo bajo mandato británico desde el año 1922 al 1948, sufriendo su población el colonialismo de la época al igual que tantos países de Asia y de África. La lucha por la independencia, que poco a poco van a ir consiguiendo todos los demás países colonizados, se frustra en Palestina.
Los intereses coloniales británicos y los intereses sionistas coinciden plenamente. Palestina será entregada a los judíos europeos para crear un Estado que defenderá los intereses británicos (Declaración Balfour dirigida a Rostchild, 1917). Este proyecto colonial contará también con el apoyo de Francia y más tarde de EEUU.
Segundo. El sionismo pone en marcha una enorme propaganda con una serie de premisas inventadas que llegan a ser aceptadas por una población ignorante y ajena a la realidad que se vive en la zona. Así, desde principios del siglo XX utilizan la imagen de “Un pueblo sin tierra se dirige a una tierra sin pueblo”, o hablan de “volver a su tierra, la tierra de sus antepasados”. O más tarde utilizan la tragedia del holocausto judío, como si los palestinos tuvieran que ver con ello. Ni eran un pueblo sin tierra, ni era una tierra sin pueblo; por supuesto los judíos rusos, húngaros o polacos, no volvían, sino que conquistaban y el sionismo aparece a finales del siglo XIX y se concreta ya en el 1917, antes de que Hitler llegara al poder.
Tercero. A pesar de contar con todo el apoyo de las grandes potencias occidentales y a pesar del uso de una continua y agresiva propaganda, el Estado judío nace y se mantiene por el uso de una violencia extrema. Israel sigue practicando una política genocida, encerrando entre muros a las poblaciones, destruyendo barrios y pueblos, bombardeando a poblaciones civiles, sus infraestructuras, disparando a muerte a manifestantes pacíficos, mutilando a miles de jóvenes; destruyendo, en fin, toda posibilidad de vivir.
Pero los palestinos siempre han luchado y siguen luchando, se empeñan en vivir y resisten. Decían los dirigentes sionistas que “los padres morirán y los hijos olvidarán”. Pero 70 años después nadie ha olvidado. Más de cinco millones de refugiados llevados de forma intencionada a la desesperación mantienen como pueden la dignidad y la vida. El viernes pasado fueron 7 muertos y 142 heridos, el anterior 8 muertos y 200 heridos, el anterior otros tantos, el anterior igual...
El movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel) es una llamada de auxilio que la sociedad civil palestina dirige a la sociedad civil de todo el mundo.
¿Qué hacer ante tanta infamia? El movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel), inspirado en el boicot al apartheid sudafricano, es una llamada de auxilio de la sociedad civil palestina dirigida a la sociedad civil de todo el mundo. Busca, de forma pacífica, poner fin a la política genocida que Israel lleva a cabo desde 1948 y que se concreta en la ocupación, la colonización y el apartheid. No va contra los israelíes, pero sí contra el estado. Es una campaña en la que todos podemos poner nuestro granito de arena en apoyo de Palestina, por la libertad y la justicia.




13 de octubre de 2018
Grupo BDS Almería (asociación almeriense de solidaridad con Palestina integrada en la Coordinadora “Andalucía con Palestina”)

El grupo BDS Almería condena los nuevos asesinatos del ejército israelí en la frontera de Gaza..

El 30 de marzo (Día de la Tierra) comenzó la denominada “Marcha del Retorno”, consistente en la concentración en la frontera de la franja de Gaza de familias gazaties para exigir el derecho al retorno a sus hogares tal como estableció la resolución 194 de NN.UU. de 11-12-1948, que en su artículo 11 reconocía el derecho a retornar a sus hogares a todas las personas que tuvieron que huir ante los ataques sionistas y el derecho a obtener compensaciones.
Desde esa fecha, viernes tras viernes la población de Gaza se ha seguido manifestando para llamar la atención al mundo y exigir sus derechos a retornar a sus hogares así como la exigencia de levantar el criminal bloqueo que sufre la Franja.
Desde el 30 de marzo el ejército israelí ha asesinado a más de 200 personas y ha provocado miles de heridos ante la pasividad de la comunidad internacional.
Este pasado viernes, día 12 de octubre, se ha saldado con 6 asesinatos y más de 140 heridos según confirma el Ministerio de Sanidad de la Autoridad Palestina.
Ante esta situación el grupo BDS Almería (Boicot, Desinversión y Sanciones), integrado en la Coordinadora “Andalucía con Palestina”, condena una vez más estos asesinatos, hace un llamamiento a las instituciones locales y andaluzas a condenarlas de manera contundente y se reafirma en que la campaña de Boicot al Estado de Israel es una medida eficaz que debe contribuir a que Israel ponga fin a la ocupación, ponga fin al apartheid sobre la población palestina y permita el regreso a sus hogares de quienes los tuvieron que abandonar.

Viva Palestina Libre
Boicot, Desinversión Y Sanciones,
BDS Almería. 13 de octubre 2018




7 de octubre de 2018
Plataforma andaluza contra las bases y la guerra
[ Texto para ser leído al término de la Marcha a Rota 2018.]

Manifiesto de la Marcha a Rota 2018.

Aquí estamos un año más. Llegamos de nuevo a las puertas de esta fábrica de guerra llamada Base Naval de Rota a traer nuestras pancartas, nuestros deseos y nuestra apuesta de que Andalucía sea de una vez por todas, tierra de paz y de acogida. Venimos a levantar estas alambradas y a derribar estos muros del horror; venimos a proponer un futuro donde toda la inversión económica y humana que sostiene este monumento a la muerte se ponga al servicio del desarrollo y de la paz.
Ha sido un año duro en el que las guerras como la de Siria, Yemen, Sudán del Sur y República Centroafricana, han causado miles de víctimas, y la huida de sus hogares de millones de familias. Las grandes potencias económicas con su ambición, y los grandes beneficios del negocio de las armas generan un desesperado y masivo movimiento de población que huye de los conflictos y cruza el Mediterráneo buscando refugio. Europa, que conoció movimientos migratorios semejantes cuando su propia población huía asustada de la maquinaria de guerra nazi, o España, que conoció fenómenos de semejante magnitud tras el alzamiento fascista de 1936, responden a este llamado de auxilio con políticas abiertamente xenófobas o con acuerdos y protocolos supuestamente humanitarios que nunca llegan a plasmarse. El resultado son muertes en el mar, devoluciones o confinamientos que conculcan los derechos humanos, muros más altos, alambradas más sólidas y fronteras más tupidas y militarizadas. Desde el África subsahariana, generaciones y generaciones de hombres y mujeres jóvenes, el capital humano que debía desarrollar la sociedad en países como Gambia, Senegal, Mali, etc.., cruza el continente alentados por la imperiosa necesidad de construir un futuro para los suyos tras la esquilmación sistemática que las grandes multinacionales están haciendo con sus países y sus riquezas nacionales.

En definitiva, Europa, socia interesada en la ocultación y la sangría de todo un continente, se beneficia en sus conflictos y empobrecimiento pero niega el derecho de asilo a las poblaciones afectadas por el conflicto. Los voceros europeos - políticos, sociólogos, periodistas,…- dibujan, anuncian “invasiones” y dan alimento al surgimiento de un nuevo fascismo populista y xenófobo cuyas ideas anidan en los gobiernos del viejo continente. Ha sido también un año duro para la dignidad de Andalucía. La dignidad perseguida y pisoteada. Un año en que se nos quiere obligar a elegir entre el hambre, el paro o la complicidad con el crimen. Se nos quiere convencer de que la única posibilidad para nuestra industria naval es ser, como esta base de Rota, una pieza más de la estrategia terrorista de los más poderosos, alinearse de lado de las monarquías autocráticas que masacran países como Yemen, construir sus barcos de guerra igual que otros obreros de otras partes del Estado construyen sus bombas. Un negocio suculento y criminal que beneficia a un puñado de familias herederas de monarquías medievales con el apoyo y amistad de la monarquía española. ¿Dónde quedó la dignidad de aquel movimiento obrero que en Septiembre del 77 se manifestaba en Cádiz para negarse a reparar el buque Escuela Esmeralda, centro de tortura de la dictadura de Pinochet? ¿Qué queda en nosotras y nosotros del ejemplo de aquellos obreros alemanes y portugueses que boicoteaban la fabricación de las armas que los fascistas les compraban para masacrar a quienes defendían la República? Hay que reivindicar la dignidad rebelde de la reciente “asamblea de los tornos” que convocó la huelga general del Metal gaditano en defensa de cargas de trabajo sostenible y contra la precariedad laboral. La industria de la guerra es también oscura contra sus propios trabajadores y trabajadoras, deteriorando las condiciones de trabajo hasta hacerlas peligrosas para sus vidas.

Nos quieren hacer creer que sólo hay un camino para la prosperidad en nuestra tierra y que este pasa por fabricar concertinas, alambradas, patrulleras, aviones, fusiles, bombas... Y se hostiga, a veces desde posiciones supuestamente de izquierdas, a las voces discordantes con el discurso del posibilismo. Voces valientes desde el movimiento sindical más alternativo, colectivos sociales, ecologistas o antirracistas, voces como la nuestra que creen que otro futuro es posible para la industria naval y para el resto la industria de la Bahía ligándola a sectores como las energías limpias y alternativas, la “deconstrucción naval” reconvirtiendo buques obsoletos en transportes sostenibles… En ese sentido, la Plataforma que organiza esta marcha se ha dirigido a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, para instarle a que no nos mienta, y deje de obligar a nuestra gente a elegir entre el paro o el crimen, entre el hambre o las bombas, para que oiga las propuestas avanzadas que exigen empleo para la Bahía pero un empleo digno y sostenible que no condene a Andalucía a ser señalada como verdugo de otros pueblos.

Esta base militar, cerca de la cual se ahogaron hace ahora quince años más de treinta y cinco personas sin que se percatara ninguno de sus radares, ni se moviera ni uno solo de sus barcos, sin que ninguno de sus focos iluminara el cementerio en que se convirtió esa noche la mar, esta base no es neutral. “Esos de ahí enfrente, matan a la gente”, gritábamos hace años cuando desde otras ediciones de estas marchas, veíamos salir los aviones hacia Irak, hacia Libia… Hoy siguen saliendo y matando en Siria, por ejemplo. Siguen saliendo en misiones de apoyo a gobiernos como el de Israel que bloquea y condena a morir de hambre al rebelde pueblo palestino en Gaza. Ni uno solo de los esfuerzos de esta base está dirigido, por ejemplo, a evitar las muertes en el Mediterráneo. Ni uno solo de sus barcos patrulla esta bahía para librar de la muerte a tanta mujer, tanto hombre, tanta criatura como se la juega en sus aguas. Eso queda para el esfuerzo valiente de algunas ONGs que son sistemáticamente obstaculizadas y perseguidas por su generosa labor. Una base que no solo no cuida de la población sino que con su propia existencia pone en peligro la seguridad de las poblaciones de la provincia al situarnos en el ojo del huracán. El pasado junio cayó el mayor dron espía de EEUU en Rota y no informaron de ello. ¿Cómo podrá protegernos de mayores ataques quien no puede ni siquiera controlar la caída de sus propios drones? Es de risa si no causara tanto horror ¿Qué hubiera pasado si en vez de un dron hubiera sido un proyectil de otro calibre más mortífero? Sabemos de las continuas escalas de submarinos nucleares en sus muelles como el que llegó hace pocas fechas. ¿Quién controla el motivo de esa escalas y el riesgo para la población que suponen?

Y todo a cambio de un empleo cada vez más precarizado, con una plantilla cada vez más reducida que tiene que pelear constantemente porque el capital americano no entiende de derechos de las personas que trabajan para él.

Construir una sociedad para la paz no es sólo negarse a manufacturar y vender bombas y armas, no solo atañe a las trabajadoras y los trabajadores de la industria naval; también es cómplice quien en las escuelas asiente con los nuevos planes de educación militar y para la guerra, quién no se moviliza contra la xenofobia y la esquilmación terrorista que el Norte hace del sur, quien financia de manera sumisa con sus impuestos las políticas armamentísticas o quién con su voto concede mayorías a los partidos que apoyan el orden hegemónico de las potencias mundiales.

Por eso hemos vuelto hoy a las puertas de esta base militar de Rota para reclamar el derecho de las andaluzas y los andaluces a vivir en paz, a construir una Andalucía que sea tierra de acogida de las personas que hoy necesitan de nuestra solidaridad, una Andalucía sin alambradas, sin racismo y sin bases militares; una Andalucía con empleo de calidad, con una industria que construya futuro y una clase trabajadora que no se vea forzada a mitigar su justa hambre de pan, techo y dignidad a base de masacrar a otros pueblos hermanos.

¡Andalucía, tierra de paz y acogida! OTAN NO, Bases fuera




14 de septiembre de 2018
Plataforma de Sevilla contra la guerra
[ Comunicado sobre la venta de armas y corbetas de guerra al régimen saudí.]

La falsa disyuntiva entre desempleo y venta de armas.

La decisión del gobierno de continuar con la venta de armas a Arabia saudí no sólo es inmoral sino que constituye en sí misma un crimen. Está fuera de toda duda que el régimen cuasi medieval, corrupto y sanguinario de Arabia Saudí utiliza las armas que les vendemos (no sólo el Reino de España sino también USA, Reino Unido o Francia) para masacrar niños, bombardear mercados, centros médicos y hasta celebraciones de bodas y funerales en esa guerra casi silenciada de Yemen.

La vigente legalidad española señala expresamente la prohibición de autorizar las exportaciones "cuando existan indicios racionales" de que las armas puedan "ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizadas de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos o tengan como destino países con evidencia de desvíos de materiales transferidos". La ley es bien clara: el gobierno tiene la obligación legal de prohibir la exportación de cualquier tipo de armamento a países como Arabia Saudí. A pesar de ello, el gobierno que presidía Rajoy, despreciando la ley, autorizó el año pasado ventas por valor de unos 300 millones de euros. Y en la actualidad se siguen vendiendo y fabricando para el país saudita.

La dependencia de nuestra política exterior del intervencionismo militar de la Otan en África y Oriente Próximo, y la presencia de bases extranjeras en Andalucía fuerzan la connivencia del gobierno andaluz y de la mayoría de las fuerzas políticas andaluzas con esta «cultura» mortífera de venta de armas y de militarización creciente de Andalucía.

El que miles de trabajadores se crean en la encrucijada de tener que elegir entre aceptar ser fabricantes de muerte, cerrando los ojos al uso criminal de lo que producen, o verse abocados al desempleo con todo lo que ello supone en un país, como Andalucía, y una provincia, la de Cádiz, con altísimas tasas de paro, es una realidad dramática que no debería ser excusa para demagogias, oportunismos y simplificaciones.

No se trata de condenar, sin más, a esos trabajadores --abocados a una elección diabólica-- pero tampoco, o menos aún, de defender que los puestos de trabajo puedan justificar cualquier cosa incluso la violación de los más elementales derechos humanos, empezando por el derecho a la vida.

Fue la Unión Europea y los sucesivos gobiernos de nuestro país, y no los trabajadores, quienes organizaron la llamada "reconversión naval", cerraron la inmensa mayoría de los astilleros civiles y les han abocado finalmente a esta elección diabólica como si fuera inevitable y ajena a la voluntad política de los gobernantes.

Desde una perspectiva legal, el que esa prohibición (que es obligatoria) ponga en riesgo puestos de trabajo en la industria militar (en la industria de la muerte) no afecta a su obligatoriedad. Ahora bien, como el cumplimiento de la ley afectaría, a nivel inmediato, a miles de familias de la Bahía de Cádiz y de otros lugares del estado (Ferrol, Cartagena...), las Administraciones públicas (el gobierno y la Junta de Andalucía, en nuestro caso) están obligadas, política y moralmente, a garantizar que las posibles consecuencias de su cumplimiento no afecten negativamente a su situación económica y social. Cómo lograr esto, qué medidas tomar a corto y medio plazo (dentro del proceso, tan cacareado como vacío de contenidos hasta ahora, del "cambio del modelo productivo") es lo que tendrían que estar planteando y debatiendo "nuestros" políticos, y exigiéndolo los sindicatos, en lugar de dedicarse irresponsablemente a echar leña al fuego y a hacer demagogia barata para aprovecharse electoralmente de la angustia de tantos trabajadores.

¿No sería el momento, ahora que se están negociado los Presupuestos para el 2019, de estudiar medidas que aseguren las cargas de trabajo que reclaman los trabajadores de Puerto Real?

Difícilmente estaríamos en esta situación, ni tantos miles de andaluces se verían abocados hoy a ese (falso) dilema, si Andalucía no sufriera de dependencia económica, subalternidad política y alienación cultural. Si tantos andaluces no hubieran sido convencidos, anestesiando sus mentes, de que no hay alternativas a lo que existe y que cualquier cambio sería a peor (que es el mensaje implícito en toda la propaganda del régimen que padecemos). Claro que hay soluciones para romper el (falso) dilema: desde una reconversión y pluralización productiva a medio plazo a la implantación a corto de una Renta Básica Universal e Incondicional que no haga depender al cien por cien la supervivencia a tener un empleo (cualquier empleo, sin poder analizar sus condiciones, contenido y consecuencias).

Los medios de comunicación asimilados por el sistema escamotean, por ejemplo, a la opinión pública la existencia de alternativas económicas como la que preconiza el Plan Estatal Marco de Residuos (PEMAR) al recomendar una oportunidad real de hacerse con un mercado casi virgen: el reciclado ecológico de buques (deconstrucción naval), evitando achatarramientos infames como ha perpetrado Turquía con el portaaviones Príncipe de Asturias. Este desguace sin las debidas condiciones se ha adjudicado en 2,4 millones de €, una cantidad que hubiera venido muy bien a las depauperadas arcas de Navantia. Y en el caso de la energía eólica off shore, entraríamos a formar parte de la cadena de valor de esta energía limpia: construcción, equipamiento, instalación, mantenimiento, suministro, reparación… de aerogeneradores en el mar, una oportunidad desaprovechada en Navantia, que sólo se limita a la construcción de subestaciones y estructuras de soporte a los parques eólicos marinos.

Es este un tema que ningún andaluz partidario de la paz puede soslayar, estén cerca o lejos las convocatorias electorales. Analizar cómo hemos llegado a esta aparentemente insoluble contradicción entre ética y derechos humanos, por una parte, y necesidad de supervivencia, por otra, es algo imprescindible si no queremos seguir caminando hacia un futuro terrorífico en el que desaparecerían, incluso, los mejores valores culturales de nuestra propia cultura y hasta podríamos desaparecer como pueblo, disueltos en la alienación más total. Y tras analizar, debemos actuar necesariamente si queremos decidir qué queremos ser en el futuro, si un país soberano o un pais intervenido, si un territorio plagado de bases militares extranjeras o una nación dueña de su destino y preocupada por su propia población, si defensora de la paz o instrumento de guerras ajenas y lejanas.
Porque estos y no otros son los verdaderos dilemas a los que tenemos que responder.

Andalucía por la Paz

Plataforma de Sevilla contra la guerra
14 de septiembre de 2018




14 de septiembre de 2018

La primera imagen de Gaza.

por Teresa Aranguren | eldiario.es | 6 de septiembre de 2018
fuente: https://www.eldiario.es/unrwa/primera-imagen-Gaza_6_811278868.html

Mi primera imagen de Gaza es la de una fila de niñas y niños de unos cinco o seis años, cogidos de la mano, ellas luciendo trenzas y coletas con lazos blancos que parecían mariposas prendidas en el pelo y todos con sus babys impolutos, como recién lavados. Al frente de la fila a modo de guía del grupo iba una niña algo mayor que el resto aunque no debía tener más de doce años. Al cruzarse con la forastera que era yo, me dedicaron un “welcome” coral entre profusión de risas y agitar de manitas a modo de saludo. Era la hora de entrada a la escuela. La escuela de la UNRWA.

Aquella primera visita a Gaza fue a finales de los 90, durante el primer gobierno de Benjamin Netanyahu. Había cierre de territorios lo que significaba que no se podía entrar ni salir de la Franja, a no ser que contases con autorización de las autoridades militares israelíes, como era mi caso. Y que no fueses palestino, claro.

Recuerdo la fila de camiones varados en el paso de Erezt con su carga de frutas, hortalizas y flores pudriéndose al sol. En esa época los cierres de territorio tanto en Cisjordania como en Gaza eran constantes, los asentamientos crecían hasta el punto de duplicar el número de colonos en torno a Jerusalén y en toda Cisjordania y el Primer Ministro israelí proclamaba a los cuatro vientos que los Acuerdos de Oslo eran papel mojado.

Gaza dejará de ser habitable para el año 2020, advierte un informe de Naciones Unidas de 2015. O lo sería si no fuera porque sus gentes, especialmente sus mujeres, consiguen que siga siendo habitable. Todos los días, los niños de Gaza, y en Gaza hay muchos, muchísimos niños, siguen yendo cogidos de la mano a la escuela de la UNRWA, aunque quizás los babys ya no estén tan impolutos y los lazos –mariposa en la cabellera de las niñas– no sean tan blancos, la escuela sigue siendo el lugar al que ningún niño de Gaza quiere faltar, ir a la escuela es el único signo de normalidad que la vida ofrece en el campo de refugiados. Y de esperanza. Y de futuro.

La mayor parte de la población de Gaza, más del 75%, son refugiados del 48, aquellos que fueron expulsados de sus tierras en las operaciones de “limpieza étnica” llevadas a cabo en los meses previos y posteriores a la creación del Estado de Israel. Y sus descendientes. En diciembre de 1949 la ONU aprobó la resolución 194 que establece el derecho de todos los refugiados palestinos a regresar a sus hogares y a ser indemnizados por las propiedades destruidas o requisadas por el recién creado estado de Israel.

Poco después se creó la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, con la misión de atender a las necesidades del cerca de un millón de personas –las registradas en junio de 1949 eran ya 990.000– que se habían visto expulsadas de sus casas y de sus vidas y de la noche a la mañana se habían convertido en refugiados. Iba a ser una misión temporal. Hasta tanto puedan regresar a sus hogares. Pero nunca se les permitió el regreso. “Los abuelos morirán, los hijos se resignarán y los nietos habrán olvidado” esa era la idea que muchos dirigentes sionistas manejaban entonces. La cuestión de los refugiados se disolvería con el tiempo.

Setenta años después nadie ha olvidado. El número de refugiados palestinos alcanza los cinco millones repartidos en campamentos que con el tiempo pasaron a ser barrios en Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria. La causa de los refugiados es el corazón de la causa palestina.

Pero Donald Trump, su querido e influyente yerno Jared Koushner y por supuesto Benjamín Netanyahu, están decididos a acabar con el problema de los refugiados por el sencillo sistema de decretar que los refugiados dejen de existir. Algo parecido a aquello de “para acabar con los incendios forestales lo mejor es talar los árboles”, frase que maliciosamente se atribuye a George W. Bush. Lo que el presidente Trump y su “yernísimo” Jared pretenden es cambiar la definición de refugiado palestino para que se aplique solo a quienes fueron expulsados de su tierra y no a sus descendientes, es decir solo a quienes ya han muerto o morirán pronto. Una vía rápida para acabar con la causa palestina.

La UNRWA es un importante obstáculo para ese propósito, de ahí el brutal recorte, de 360 millones a 60 millones, en la contribución de Estados Unidos a la financiación de la agencia. Acabar con la UNRWA es el primer paso para acabar con los refugiados de Palestina. O quizás más exactamente para llevarlos a la desesperación más extrema. ¿Se quiere eso? ¿Se consentirá eso? ¿Nadie en Europa será capaz de poner freno a una política tan criminal como suicida?

Esta semana las escuelas de la UNRWA han vuelto a abrir sus puertas en los campos de refugiados de Gaza, de Belén, de Ramalla, de Nablus, de Amman, de Beirut… Pese al esfuerzo casi heroico del personal de la agencia, no hay garantía de que todas puedan seguir abiertas para el siguiente trimestre. “La educación es lo único que no nos pueden quitar”, me dijo hace años un refugiado palestino en Líbano, había perdido su casa y su aldea cerca de Haifa, siendo un niño, en 1948, se había criado en el campamento de Ain –el Helwe cerca de Sidón–, había ido a la escuela de la UNRWA, y en 1982 perdió por segunda vez la casa en un bombardeo israelí. Cuando le conocí era maestro y escritor. “Podrán destruir por tercera vez mi casa pero no lo que llevo aquí dentro”, dijo señalándose la frente.
Entre los refugiados palestinos no hay niños sin escolarizar. Ese es un logro de la UNRWA y de las familias palestinas. Y está en peligro.



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