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Yaroub Alí conversando con Paula 
Garvin, alcaldesa en funciones de la ciudad de Sevilla  

El entierro de Arafat

Decenas de miles de palestinos despiden llenos de emoción, de coraje y de dignidad a su presidente Yaser Arafat muerto tras años de reclusión y amenazas de muerte. 


12 de Noviembre de 2004


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Introducción

Un gentío denso y desbordado por la emoción rebasó todos los controles en Ramala para poder asistir al entierro de Yaser Arafat en la explanada de la Mukata. Un entierro caótico y sin protocolos. El féretro apenas podía abrirse paso entre miles de palestinos que gritaban enfervorizados su antiguo nombre de guerra: "Abu Ammar", "Abu Ammar", (también fue muy conocido por su pueblo por "el Viejo")  y coreaban, por los años recluido, y amenazado por los tanques y los misiles israelíes en aquel recinto: "con nuestra sangre, con nuestra alma, te defenderemos".

El día anterior se había escenificado su entierro simbólico en Egipto. Ningún jefe de estado "de occidente" se desplazó a El Cairo para asistir a aquel funeral ficticio donde lo más llamativo fue la ausencia de participación popular que había sido prohibida por "razones de seguridad". Francia y España delegaron en sus ministros de asuntos exteriores, el presidente alemán excusó su ausencia por el "embotellamiento aéreo" y los EEUU enviaron a un simple adjunto.

El pueblo esperaba en Ramala. Pese a las prohibiciones y los obstáculos del ejército israelí que había bloqueado los accesos a la ciudad, decenas de millares de personas (cien mil estimaciones de los periodistas presentes) lograron entrar y al ritmo de los gritos de dolor y de coraje, de las ráfagas de disparos hechos al aire en homenaje al héroe (o para contener a la multitud) Arafat fue enterrado en medio de una inmensa dignidad.



El helicóptero egipcio con los restos mortales de Arafat llega a la explanada de la Mukata.


Los jóvenes colándose como pueden en el recinto.


Una densísima multitud rodea al helicóptero impidiendo que puedan salir de su interior y sacar el féretro.


Por fin, después de media hora larga logran salir aunque muy dificultosamente.


Un entierro caótico y sin protocolos. La gente enfervorizada trata de tocar el féretro. Los guardias palestinos totalmente desbordados intentan que avance.


Los miembros de la guardia de seguridad de Arafat lloran sobre la tumba del "rais", situada en el interior de la Muqata.

sevillapalestina2000@yahoo.com