|
Fin a la ocupación
Con resistencia y movilización, sí podemos
Manifiesto leído en Madrid al término de la
manifestación contra la ocupación de Iraq y Palestina del 29 de Junio, una de
las movilizaciones internacionales contra el paripé de la "transferencia
de poder" en Iraq prevista para mañana 30 de Junio
Asistimos atónitos a la acumulación de violaciones inimaginables de los
derechos más elementales de los pueblos y de las personas, cometidas con total
impunidad ya bien entrado el siglo XXI: a las imágenes de las torturas a las
que han sido sometidos los detenidos y las detenidas iraquíes se superponen las
de la masacre y la destrucción perpetradas por el ejército israelí en Rafah,
y a éstas las de los asaltos de las tropas estadounidenses contra ciudades
iraquíes.
En torno al día 30 de junio el movimiento internacional contra la guerra se
manifestará de nuevo exigiendo el fin de la ocupación en Iraq y Palestina, y
plena soberanía para sus pueblos. Esta convocatoria nos permitirá además
denunciar de nuevo la lógica criminal inherente a la guerra imperialista y a la
ocupación, puesta dramáticamente de manifiesto en las últimas semanas, una lógica
de pillaje y expolio globalizado, que hunde a los pueblos y al planeta en la
violencia, la miseria y la destrucción ecológica.
La Administración Bush ha fijado esa fecha del 30 de junio para proceder a una
cesión formal del poder a una nueva instancia interina iraquí, proceso en el
que pretende involucrar a la comunidad internacional a fin de internacionalizar
una ocupación que es ilegal. Se trata, sin embargo, de un proceso fraudulento,
puesto en marcha exclusivamente tras el evidente fracaso del proyecto hegemónico
y unilateralista que EEUU y Gran Bretaña habían imaginado al invadir Iraq, un
fracaso determinado por la resistencia del pueblo iraquí y el rechazo
mayoritario de la opinión pública internacional.
Pese a la aprobación el pasado día 8 de junio de la resolución 1546 por el
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el 30 de junio Iraq seguirá siendo un
país ocupado. La Administración Bush mantendrá 138.000 efectivos bajo mando
exclusivamente propio y completa impunidad legal. No hay previsión alguna de
recuperación efectiva ni de la soberanía ni de la democracia en el país
cuando menos hasta 2006, y el nuevo gobierno interino carece de legitimidad y su
gestión estará sometida a una tutela foránea más acorde con los intereses de
las compañías estadounidenses que con los del pueblo iraquí.
Quienes nos opusimos a un acto de agresión y pillaje exigimos hoy el fin
inmediato de la ocupación de Iraq y la completa restitución de la soberanía a
su población, plenamente capacitada para asumir su futuro democráticamente y
sin tutela exterior alguna. Si el objetivo principal de la Administración Bush
al invadir Iraq fue apropiarse de su riqueza petrolífera, reclamamos hoy que se
garantice el derecho del pueblo iraquí a una gestión soberana y social de sus
recursos naturales en beneficio de sus futuras generaciones. Rechazamos asimismo
la pretensión de la Administración Bush de involucrar a la OTAN en la ocupación
de Iraq [tal y como procurará hacer en la Cumbre de Estambul de este mes].
Y si los motivos para seguir movilizándonos son claros, también lo son las
razones para rechazar cualquier implicación española en la ocupación de Iraq:
tras la victoria ciudadana que ha supuesto la retirada de las tropas españolas
de Iraq, el gobierno de Rodríguez Zapatero debe comprometerse activamente en
que Iraq sea cuanto antes un país plenamente libre y soberano.
El pueblo palestino comparte con el iraquí un mismo día a día marcado por la
violencia inclemente de los ocupantes y la tenaz voluntad de resistencia y
liberación. A la conculcación histórica de sus derechos nacionales, se suma
la violación de los derechos humanos más básicos de la población palestina:
el gobierno de Israel, contando en ocasiones con la aprobación del Tribunal
Supremo, recurre al terrorismo de Estado demoliendo viviendas, matando
indiscriminadamente o de manera selectiva, arrasando los campos o levantando
muros con la pretensión de destruir los elementos de identidad de todo un
pueblo y sus aspiraciones de autodeterminación y soberanía. Hacemos un
llamamiento para que se ponga fin a la masacre planificada que sufre el pueblo
palestino, al tiempo que rendimos homenaje a los sectores de la sociedad israelí
comprometidos con una paz justa, basada necesariamente en la plena satisfacción
de las aspiraciones nacionales palestinas. Exigimos en lo inmediato el
desmantelamiento del Muro de la Vergüenza y el fin de la violencia contra la
población palestina, si es necesario por medio de una presencia internacional
que garantice su protección. La Unión Europea puede y debe aplicar el artículo
2 del Acuerdo Comercial preferencial suscrito con Israel, que contempla su
suspensión en caso de fragrante violación de los derechos humanos, como ocurre
cotidianamente en Gaza y Cisjordania.
La venta de armamento a Israel (como la mantenida por el Estado español durante
estos años) debe suspenderse inmediatamente, por cuanto contribuye a la comisión
de Crímenes de Guerra contra el pueblo palestino. Toda nuestra solidaridad con
los pueblos iraquí y palestino.
Fin a la ocupación
Soberanía y autodeterminación para Iraq y Palestina
Paremos la masacre
Con resistencia y movilización, sí podemos
|