Solidaridad con el pueblo palestino


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María Fuertes, leyendo uno de los relatos

Presentación del libro "BAJO LA OCUPACIÓN"

 

Relatos palestinos
9 de Julio del 2003

  1. Introducción
  2. Breve reportaje fotográfico del acto.
  3. Prólogo de José Saramago.
  4. Discurso del escritor José Porras. (texto íntegro)

Introducción

El pasado nueve de Julio tuvo lugar en Sevilla la presentación del libro de relatos palestinos  "Bajo la Ocupación", un testimonio literario de primera mano sobre la vida cotidiana en los territorios ocupados.
Estuvieron con nosotros Fátima Jalal, Mahmud Shuqair, y Safi Safi , miembros de la Unión de Escritores Palestinos y autores del libro.
La presentación corrió a cargo del escritor sevillano José Porras. Mahmud Shuqair, dando por conocida la situación dramática que padecen en su tierra, basó su intervención sobre la cotidianidad en Jerusalén y en Ramalla, y comparándola con la nuestra.
Los puestos de control militares, las humillaciones diarias, las dificultades para moverse de un sitio a otro, (él mismo tiene que pasar todos los días tres controles militares a la ida y tres a la vuelta para ir a trabajar, tardando más tiempo, nos contaba,  en ir a Ramalla que está a quince kilómetros de la capital que en venir desde Málaga a Sevilla, incluyendo la visita a los Reales Alcázares, y el almuerzo ofrecido por la plataforma sevillana de solidaridad con Palestina).
Remató su intervención con una anécdota, una de tantas, sobre las paradojas de un estado artificial que no quiere reconocer la realidad de la ocupación. Su pasaporte refleja como lugar de nacimiento el Estado de Israel, cuando en 1941, año que le vio nacer, éste ni siquiera existía.
No sólo las excavadoras destruyen las casas, las iglesias y mezquitas. También quieren borrar de la memoria histórica los nombres de los pueblos y hasta la de la propia tierra. Leyó un relato de amor María Fuertes, del grupo literario Alba Poética que sorprendió a todos por su intenso lirismo.
Y, por último, los escritores respondieron a las preguntas del público en un ambiente de confraternización con su justa causa.

Breve reportaje fotográfico de la presentación del libro

Instalando la mesa con los libros


Intervención del escritor José Porras.
A su derecha el autor palestino Safi Safi

El doctor Ismail Safi, y los autores palestinos
Mahmud Shuqair, y Fátima Jalil Hamad

Durante el debate al término de la presentación

Vendiendo los últimos libros

 

 Prólogo de don José Saramago

Pronto se cumplirán cien años de una revolución que, el 5 de octubre de 1910, derribó en Portugal la vieja y caduca monarquía para proclamar una república que, entre aciertos y yerros, entre promesas y malogros, pasando por los sufrimientos y humillaciones de casi cincuenta años de dictadura fascista, sobrevive hasta estos días.
Durante los enfrentamientos, los muertos, militares y civiles, fueron 76, los heridos 364.
Una gota de agua si lo comparamos con el martirio del pueblo palestino, con sus centenas de millares de muertos y heridos víctimas de las balas, las granadas y las torturas de las fuerzas armadas y de seguridad israelíes.
Pero en aquella revolución de un pequeño país situado en el extremo occidental de Europa, sobre la que el polvo de un siglo se ha asentado, sucedió algo que mi memoria, memoria de lecturas antiguas, ha guardado y que no me resisto a evocar en el umbral de este breve prólogo como una rosa roja más colocada al lado de las rosas rojas de que habla uno de los cuentos de este libro. Herido de muerte, un revolucionario civil agonizaba en la calle, junto a un edificio de la plaza principal de Lisboa.
Estaba solo, sabía que no tenía posibilidades de salvación, ninguna ambulancia se atrevería a recogerlo, pues el fuego cruzado impedía la llegada de socorro.
Entonces ese hombre humilde, cuyo nombre no ha registrado la historia, con unos dedos que temblaban, casi desfallecido, trazó en la pared, según pudo, con su propia sangre, con la sangre que corría de las heridas, estas palabras: "Viva la República".
Escribió república y murió, y fue como si hubiera escrito esperanza, futuro, paz.
No tenía otro testamento, no dejaba riquezas en el mundo, sólo una palabra que para él, en aquél momento, significaba tal vez dignidad, eso que no se vende ni se deja comprar, y que es en el ser humano el grado supremo.
Los cuentos reunidos en esta antología también están escritos con sangre.
Con la sangre de los miles de hombres y de mujeres que se han sacrificado por la esperanza imperecedera de una tierra y de una patria palestinas, con la sangre viva de las mujeres y de los hombres de hoy presentes en estas páginas, documentos de alta calidad literaria y al mismo tiempo testimonios inolvidables de la fuerza moral de un pueblo.
Lo que para muchas personas es el enigma de la asombrosa resistencia de los palestinos durante generaciones encuentra en estos cuentos la mejor respuesta.

Traducción de Pilar del Rio

sevillapalestina2000@yahoo.com